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Tipos de ejercicios en la AR

Ejercicio físico

¿Cómo hago ejercicio de manera segura si tengo artritis? ¿Es importante la actividad física para las personas con AR? ¿Qué tipo de ejercicios son los más indicados?

El ejercicio físico moderado es beneficioso para las persona con artritis reumatoide. Las actividades que no implican un sobre-esfuerzo de las articulaciones ayudan a disminuir la rigidez y el dolor de las articulaciones, potenciar la fuerza y la resistencia muscular, favorecer la flexibilidad y la agilidad, proporcionar más capacidad cardiovascular y aumentar la densidad mineral ósea. Algunos ejemplos de actividades de bajo impacto pueden ser: caminar, ir en bicicleta o nadar.

Además de estos beneficios terapéuticos, la práctica de ejercicio se asocia a una sensación de bienestar general y psicológico, mejora la capacidad funcional, favorece un mejor descanso, puede mejorar la socialización y finalmente, ayuda a mantener un peso adecuado.

¡Recuerda!, la cantidad de actividad física va asociada a cada persona según lo permita su salud, aún así, es mejor hacer algo de actividad física que no hacer nada.

Básicamente, existen tres tipo de ejercicios muy recomendables para personas que padecen AR:

  • Ejercicios de fortalecimiento.

  • Ejercicios de flexibilidad.

  • Ejercicios de resistencia.

Profundizaremos en cada uno de ellos a través de tres premisas principales: en qué consisten, a quién van dirigidos y los completaremos con algunos ejemplos.

Ejercicios de FORTALECIMIENTO

Es importante trabajar y potenciar la fuerza muscular para mantener el tono muscular necesario para el desarrollo de actividades cotidianas, como puede ser: amortiguar los golpes y proteger las articulaciones.

En estos casos resultan muy aconsejables los ejercicios isométricos que consisten en contraer los músculos que rodean las articulaciones pero sin que éstas se muevan. De esta manera, las articulaciones afectadas se ven protegidas por el buen estado de los tejidos musculares que las envuelven.

En general estos ejercicios deben intentarlos hacer todos los pacientes que tenga la capacidad para llevarlos a cabo, básicamente aquellos en fases iniciales e intermedias de la enfermedad. A modo de ejemplo encontramos ir en bicicleta (también estática), cintas elásticas, mancuernas, pesas o tablas de ejercicios de refuerzo muscular.

Ir en bicicleta

Photo by Ben Mater on Unsplash.

Ejercicios de FLEXIBILIDAD

Este tipo de ejercicios, también denominados de amplitud, consisten en mover las articulaciones en todo su rango de movimiento para conservar o restaurar la flexibilidad, aumentar la capacidad de amortiguación y combatir la rigidez. Los ejercicios de flexibilidad suelen recomendarse con una pauta diaria y alrededor de unos 10 minutos.

Están indicados para todos los pacientes, con la finalidad de mantener o recuperar la movilidad funcional de las articulaciones comprometidas. Sin embargo, en aquellos casos más graves, puede ser necesaria la intervención de fisioterapeutas con programas muy personalizados o existir la necesidad de una cirugía reconstructiva.

Caminar diariamente, realizar algunas tareas domésticas y la práctica de yoga, tai-chi o de pilates pueden potenciar notablemente la flexibilidad y ampliar el rango articular

Pilates

Photo by Alex Shaw on Unsplash.

Ejercicios de RESISTENCIA

Este tipo de ejercicios, también conocidos como aeróbicos o cardiovasculares, buscan mejorar la capacidad pulmonar, la circulación sanguínea y el aprovechamiento del oxígeno.

Se recomiendan este tipo de actividades para todos los pacientes con AR, siempre valorando las limitaciones funcionales particulares, así como realizarlas al menos 30 minutos, y entre tres y cinco veces a la semana. Se desaconsejan los deportes que implican confrontación física (fútbol, baloncesto), esfuerzos o gestos bruscos (golf, tenis), saltos y con riesgo de sufrir caídas.

Algunos ejercicios, de bajo impacto, que favorecen la resistencia son caminar, bailar, nadar e ir en bicicleta.

Bailar en la calle

Photo by Toufic Mobarak on Unsplash.

Es de sentido común que, al iniciar cualquier tipo de ejercicio, se vaya progresando poco a poco para garantizar la adaptación del cuerpo a las nuevas dinámicas.

Es recomendable que pregunte a su médico o fisioterapeuta por un programa de ejercicios a medida, en función de sus necesidades. De esta forma, se puede pautar qué tipo de ejercicios son los más convenientes, así como la intensidad y la frecuencia de los mismos.

 

Deporte para plantarle cara a la artritis reumatoide. [acceso 18 de julio de 2016]. Disponible en: https://www.personasque.es/artritis/salud/bienestar/deporte-combatirartritis-2255

Conartritis (Coordinadora Nacional de Artritis). Consejos para llevar una vida plena con artritis. [acceso 18 de julio de 2016]. Disponible en: http://www.msd.es/static/images/Triptico_Consejos_AR_v3.pdf

Conartritis (Coordinadora Nacional de Artritis). Manual de ayuda al ejercicio para personas con artritis reumatoide. [acceso 18 de julio de 2016]. Disponible en: http://www.conartritis.org/wp-content/uploads/2014/06/Manual_ayuda_ejercicios_AR.pdf

Soledad M, García, M. Artritis reumatoide, fisiología y tratamiento. Serie de Actualización Profesional: Centro Nacional de Información de Medicamentos, Instituto de Investigaciones Farmacéuticas, Facultad de Farmacia Universidad de Costa Rica, 2004. [acceso 18 de julio de 2016]. Disponible en: http://sibdi.ucr.ac.cr/boletinespdf/cimed4.pdf

The Arthritis Foundation. El ejercicio y la artritis. [acceso 18 de julio de 2016]. Disponible en: http://espanol.arthritis.org/espanol/ejercicio/ejercicio-general/

 

MAT-ES-2101728/v1/Mayo2021