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¡Sí a las grasas! Escoge y sal ganando

Nutrición

Llevar una dieta saludable es importante para ayudar a mejorar la calidad de vida, y más ante condiciones como la artritis reumatoide. Sin embargo, muchas veces y por creencias extendidas, tendemos a demonizar las grasas y alejarlas de nuestro menú diario, pensando que es la opción correcta. ¡Y nada más lejos de la verdad!

Las grasas coloquialmente apodadas “saludables” nos ayudarán a sentirnos más saciados, contribuyen a regular nuestra función hormonal y promueven la absorción de vitaminas.

¡OJO!

En la elección está la clave. Y hay ciertas grasas que la evidencia no apoya:

Grasas “trans”, mayormente presentes en productos comerciales procesados e hidrogenados, como la bollería industrial o los fritos precocinados.

Grasas saturadas, cuyo consumo debería moderarse, y que se encuentran en alimentos de origen animal como carnes (sobre todo la carne roja) y ciertos derivados lácteos como la mantequilla.

Ambos tipos de grasas han sido asociadas a aumentar el estado inflamatorio en el tejido adiposo (grasa) y al aumento de riesgo cardiovascular. Por ello, aunque no deberíamos demonizar ni excluir por completo estos alimentos, sí que deberíamos reducir su consumo y escoger mayormente otras opciones.

Aceite de oliva virgen extra:

Componente esencial de nuestra aclamada dieta mediterránea, este alimento rico en grasas monoinsaturadas y compuestos antioxidantes como los polifenoles ha sido destacado por sus propiedades anti-inflamatorias en la AR. Así que aprovecha ¡y unta bien ese trozo de pan!


Aguacate:

También conocido por sus altos contenidos en ácidos grasos monoinsaturados, además es rico en vitamina E (también ligada a actividad antiinflamatoria) y ayuda a reducir los niveles deLDL, que propicia enfermedades cardiovasculares.


Nueces: 

El fruto seco con un mayor contenido en omega-3, conocido por sus propiedades anti-inflamatorias y el único suplemento con beneficios demostrados en la artritis reumatoide. Ayudan a reducir el riesgo cardiovascular y la presión sanguínea. Pruébalas en ensaladas o en una tostada con revuelto de espinacas.


Pescados grasos:

Ricos en omega-3 y una importante fuente de proteína, el atún o el salmón contribuirán a mejorar el estado de tus articulaciones.


Semillas de lino:

Otra fuente de omega-3, recientes estudios las han ligado a un efecto beneficioso para la inflamación, riesgo cardiovascular, y diabetes. Conviene consumirlas molidas, y como prácticamente no aporten sabor son una opción perfecta para añadir de aderezo a muchos de tus platos.


Soja:

Sí, este alimento “veggie” rico en fibra, proteína, y omega-3 te ayudará además a mantenerte saciado. Hay gran variedad de formas de incorporarla a tu dieta, desde el tofu para los más innovadores hasta la boloñesa de soja texturizada para los más escépticos.

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Badsha H. Role of Diet in Influencing Rheumatoid Arthritis Disease Activity. The Open Rheumatology Journal. 2018;12:19-28. Doi: 10.2174/1874312901812010019

Martinez-González MA, et al. Benefits of the Mediterranean Diet: Insights From the PREDIMED Study. Porgess in Cardiovascular Diseases. 2015;58(1):50-60.

 

MAT-ES-2001955/v1/Septiembre2020