La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que aparece cuando el sistema inmunológico, (encargado de defendernos y protegernos contra agentes patógenos extraños) se ve alterado y ataca equivocadamente los tejidos del propio cuerpo.

En la AR las células inmunitarias “atacan” a la membrana sinovial de las articulaciones, provocando inflamación, calor, rigidez y dolor en las mismas. La inflamación crónica, sostenida en el tiempo, conllevará la destrucción del hueso y del cartílago, así como la aparición de deformidad irreversible y dificultad para el movimiento. También son comunes otras manifestaciones no articulares como lesiones en la piel, los ojos y pulmones, entre otras.

No hay que confundirla con la artrosis. Tanto la artritis como la artrosis son enfermedades reumáticas, pero la artrosis es un proceso degenerativo del cartílago articular y la artritis es un proceso inflamatorio que afecta principalmente a la membrana sinovial que recubre las articulaciones. La artrosis produce dolor mecánico, es decir, duele solo cuando se mueve la articulación, la artritis produce dolor inflamatorio, es decir, siempre. La artritis afecta principalmente a mujeres entre 40-60 años, mientras que la artrosis se asocia al envejecimiento.

¿A quién afecta?

La Artritis Reumatoide es una enfermedad frecuente, la sufre 1 de cada 200 personas. Afecta a 200.000 personas en España y cada año se detectan 10.000-20.000 nuevos casos. Es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres y el tramo de edad más habitual en que aparece es entre los 40 y los 60 años.

La Artritis Reumatoide es una enfermedad frecuente, la sufre 1 de cada 200 personas.

Lamentablemente, todavía no hay cura para la artritis reumatoide. Pero la terapia ha mejorado mucho en los últimos 20 años.

Tratamiento

Lamentablemente, el tratamiento disponible en la actualidad no permite curar la enfermedad, aunque sí aliviar de manera notable la intensidad de las manifestaciones, reducir o incluso frenar la actividad inflamatoria y prevenir las secuelas, antaño características, de las fases avanzadas.
El tratamiento consiste básicamente en la combinación de una terapia no farmacológica y una terapia farmacológica, siendo especialmente relevante los avances en los tratamientos farmacológicos en los últimos 20 años.